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24 años sin Niní Marshall: un repaso por su carrera en teatro

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de "nuestra Cervanta", como la definió María Elena Walsh. En "Escenarios Nacionales" homenajeamos a nuestra entrañable "dama del humor".

Marina Esther Traverso, más conocida como Niní Marshall, nació el 1 de junio de 1903 en el barrio porteño de Caballito. Hija de padres españoles y menor de tres hermanos, a los cuatro años de edad fue inscrita en la escuela Juan José Pasó, donde desde inicio demostró su interés por la actuación. Un año más tarde hizo su primera presentación en el Centro Asturiano de Buenos Aires. 

De pequeña estudió danzas, pintura, dibujo, canto, piano e idiomas, y lideró un grupo de niños llamada «Los arribeños del norte», con los que representaba obras teatrales en el sótano de la casa de un tío a modo de entretenimiento.

En el Liceo Nacional de Señoritas N°1 comenzó a diseñar su primeros personajes, por lo general, imitaciones de sus profesores, a pesar que siempre resaltó que fue una niña tímida. «La timidez me agarraba, por ejemplo, cuando tenía que dar una lección, o ponerme de pie para decirle algo a una maestra o a una profesora. Pero cuando se terminaba la hora de clase era un monigote, como soy ahora, un payaso. No fui muy buena alumna. ¡De verdad que no!»

Inició su carrera como redactora en las revistas «La novela semanal» y «Sintonía» a principios de la década del 30. Sus escritos adquirieron tanta popularidad que en 1934 ingresó como cancionista en el mundo de la radio.

A comienzos de los años de 1940, encabezó las primeras superproducciones de la historia del cine argentino, pero tras el golpe de Estado de 1943 Niní debió exilarse a México luego que las autoridades consideraran el lenguaje utilizado por sus personajes como «una deformación del idioma». A su regreso fue parte de las obras «Un lio de millones» (1946), «Carrousel de estrellas» y «Pepe volvió con música» (1948) 

Para 1950 la actriz dejó de recibir ofertas de trabajo durante el gobierno de Juan Domingo Perón y tuvo que volver a partir al exterior. Su regreso la tuvo como protagonista de películas de poca repercusión, hasta que en los 60, con sus participaciones en televisión recuperó popularidad.

En 1961, fue convocada por Manolo Fábregas para actuar en el Teatro de los Insurgentes de México con «Cosas de mamá y papá», labor por la que obtuvo el premio a la mejor actriz del año de la Asociación de Cronistas Teatrales Mexicanos. A su regreso, presentó la obra adaptada para el público argentino en el Teatro Odeón, que significó su retorno a los escenarios después de catorce años.

Su siguiente obra fue «Buenos Aires de seda y percal», una cabalgata musical con 18 cuadros musicales que recreaba la vida de la ciudad desde 1930 hasta 1963. Sin embargo, al igual que «La señora barba azul», en la que también participó su hija Ángela, no tuvo publicidad y las recaudaciones no alcanzaron las expectativas

En 1969, presentó en teatro una versión musical de «Las de Barranco», llamada «Recuerdo del viejo Buenos Aires».; y en 1971 protagonizó en Mar del Plata la comedia «Coqueluche».

En 1973, el productor Lino Patalano se hallaba en búsqueda de un espectáculo para montar y mientras husmeaba una revista, leyó una entrevista de Marshall donde anunciaba su retiro. El empresario consiguió su teléfono y se comunicó inmediatamente con el fin de convencerla para llevar a cabo un espectáculo de café-concert. Luego de insistir durante seis meses, Niní aceptó la propuesta. En 1973 estrenó en El Gallo Cojo Kabarett, «Y… se nos fue redepente!», un espectáculo de humor negro que había redactado en los años de 1940 y nunca había podido estrenar. La obra transcurría en un solo escenario, el velatorio del zapatero Don Pascual, alrededor del cual la actriz recreó toda su galería de personajes, que se acercaban a darle el pésame a la viuda Electra. El unipersonal fue un éxito con 1800 entre Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Montevideo, Santiago de Chile y Lima. También se realizó un especial para televisión y posteriormente un disco.

Hacia el final de su vida, comenzó a recibir honores y reconocimientos por su larga trayectoria en el espectáculo. En 1989, fue declarada Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura porteña y en 1992, recibió el premio Podestá a la Trayectoria

En junio de 1992, Marshall cedió los derechos de sus guiones para ser representados en París en el espectáculo Mortadela y a pesar de su avanzada edad, se encargó personalmente de supervisar la traducción de los mismos al francés. Marilú Marini fue la encargada de recrear sus personajes y la obra recibió el Premio Molière a la mejor comedia musical. Marshall asistió entre lágrimas al estreno en el Teatro Lola Membrives de Buenos Aires, donde fue ovacionada y se le dedicó la función. En 1995, se estrenó Niní, una obra similar representada en el Teatro Petit Montparnasse, también protagonizada por Marini. Al igual que con la anterior, Marshall asistió al estreno en el Teatro Maipo.

Niní  falleció a la edad de 92 años el 18 de marzo de 1996 a causa de un paro cardiorrespiratorio. Sus restos fueron velados en el Teatro Nacional Cervantes y trasladados a la bóveda familiar del cementerio de Olivos.

 

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