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Breve ejercicio para sobrevivir

Ella (Marina Bellati) es una
actriz verborrágica perdida en el alcohol. Él (Santi Marín) es un actor con
alteraciones en la fluidez del habla, atravesado por miedos y el amor. Ellos fueron,
o son, pareja, y están paralizados por la frustración de no conseguir trabajo,
y una relación que no saben dónde va. En esa habitación comparten lo que les
queda, o tratan de rescatar algo de aquello. 

Esta pareja buscará, así, un
breve ejercicio que permita ahuyentar fantasmas, e iluminar esos pequeños
recovecos donde hay oscuridad. 

Inspirada en bellos textos de
Tennessee Williams, el guión deambula por momentos que son pura poesía, entre
la ternura y la crueldad, climas que se vuelven intensos y efectivos gracias al talento y
la química entre los protagonistas. La palabra, los gestos, la corporalidad,
todo puesto en un mecanismo preciso, cuidado en detalles, donde también juega
su rol fundamental la atenta dirección de Lautaro Perotti. 

El clima intimista que requiere la
obra es favorecido también por el espacio escénico, donde el espectador es
parte cercana a ese living donde ocurre la acción. La sala es la pequeña de
Timbre 4, en el PH donde alguna vez vivió Claudio Tolcachir.

El amor en una pareja que busca
comunicarse desde la angustia y la necesidad. Una mujer y un hombre que, como reza el
título, quieren sobrevivir a la vulnerabilidad que los habita. 

Ficha técnica:
Actores: Marina Bellati y Santi
Marín.
Guión: Lautaro Perotti.
Dirección: Lautaro Perotti.

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