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Un día como hoy de 2014 fallecía el entrañable Alfredo Alcón

El gran actor argentino protagonizó más de 40 obras, y en las décadas del 60 y 70 fue considerado el máximo exponente del teatro clásico en el país. En “Escenarios Nacionales” queremos homenajearlo en un nuevo aniversario de su muerte.

El gran actor argentino protagonizó más de 40 obras, y en las décadas del 60 y 70 fue considerado el máximo exponente del teatro clásico en el país. En “Escenarios Nacionales” queremos homenajearlo en un nuevo aniversario de su muerte.

Alfredo Alcón nació en Ciudadela, provincia de Buenos Aires, el 3 de marzo de 1930, como hijo único de una madre que se quedó muy pronto viuda.

«Yo jugaba al teatro antes de conocerlo, antes de haber ido. Esto era en la casa de mis abuelos, en Ciudadela, a una cuadra de Liniers (así que yo soy provinciano por esa sola cuadra). A la hora de la siesta me disfrazaba –me gustaba cuando había alguna cortina que hubiera para lavar– y preparaba una especie de ceremonia. Y si había alguna abeja muerta –y esto sería un festín para un psicoanalista– la ponía sobre una cajita y hacía un rito. Todo esto, cuando pensaba que estaba solo. Porque me sacaba todo de encima si me parecía que alguien se acercaba. No me gustaba que me mirasen. No como ahora, que me muero si nadie viene a verme», contaba el actor en una entrevista al diario «Página/12».

A sus catorce años ingresó al Conservatorio, donde se formó con Antonio Cunill Cabanellas, entre otros. Comenzó a trabajar como actor de radio en distintos radioteatros y en 1954, tras rendir una prueba en Radio El Mundo, pasó a integrar la compañía de Julia de Alba, en la que interpretó papeles de galán.

En 1963, actuó por primera vez en el Teatro San Martín, junto a la actriz española María Casares en una puesta de «Yerma» dirigida por Margarita Xirgu. En 1966, con dirección de Inda Ledesma, interpretó a Edgar Allan Poe en «Israfel», de Abelardo Castillo.

Entre sus obras más recordadas, se encuentran clásicos como «Rey Lear», «Enrique IV», «La Tempestad», «Hamlet», Ricardo III» (de William Shakespeare); «Los caminos de Federico» (de Federico García Lorca); «Muerte de un Viajante», «Las brujas de Salem», «Panorama desde el puente» (de Arthur Miller); «Yerma» (de Federico García Lorca); «Final de partida» (de Samuel Beckett); y «Peer Gynt» (de Henrik Ibsen).

«Las grandes obras, como las personas, son demasiado complejas para definirlas. Tendemos a clasificar porque tenemos miedo del caos que es la vida», definía el actor.

Ocasionalmente Alfredo Alcón también incursionó en la dirección teatral con «Final de partida», de Samuel Beckett en 1991, para la función inaugural del teatro Andamio 90; y nuevamente en 2013, en la sala Casacuberta del Teatro San Martín. En ambos casos, él tuvo el rol protagónico. En 2004, dirigió junto a Osvaldo Bonet «El gran regreso», de Serge Kribus, que también protagonizó. La obra se estrenó en el Paseo La Plaza de Buenos Aires y, al año siguiente, hizo temporada de verano en Mar del Plata.

Entre tantos reconocimientos, el artista ganó seis Premios ACE por sus trabajos en teatro, incluyendo el Oro en 1992. Recibió distinciones tales como mejor actor dramático en 1992 por «Final de partida», en 2007 por «Muerte de un viajante», y en 2010 por «Rey Lear», mejor actor de comedia y/o comedia dramática en 2003 por «Las variaciones de Goldberg», y mejor director de drama en 2013 por la nueva puesta de «Final de partida». Recibió el Premio Estrella de Mar a la mejor actuación protagónica masculina y el Estrella de Mar de Oro en 2005 por «El gran regreso», y repitió ambos galardones en 2011 por «Los reyes de la risa».

Alfredo Alcón falleció en la madrugada del 11 de abril de 2014, a los 84 años de edad, por una complicación respiratoria, tiempo atrás le habían diagnosticado un cáncer de colon. Sus restos fueron velados esa misma noche en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio del Congreso de la Nación Argentina. Además, fue despedido en el Teatro San Martín, cuyo hall central fue posteriormente bautizado con su nombre en su honor. Fue enterrado en el panteón de la Asociación Argentina de Actores del Cementerio de la Chacarita.

Jorge Vitti, íntimo amigo del actor y autor de su biografía, recuerda las últimas horas de Alfredo Alcón cuando llamó a sus cercanos para despedirse: «Enseguida llegaron Pablo Kompel (productor teatral), Adrián Suar, Guillermo Francella, Nico Cabré, Joaquín Furriel y Peto Menahem. Quizá si Alfredo hubiera estado lúcido no me habría permitido hacer eso. No le gustaba recibir gente en su casa: siempre citaba a sus amigos en el café de la esquina… Pero yo necesité hacerle esa gran despedida. Esa noche todos nos reíamos y llorábamos, recordando anécdotas. A la madrugada se fueron todos y la enfermera me dijo que me fuera a mi casa a descansar. Antes del amanecer del 11 de abril me llamó para decirme que Alfredo había muerto», contó en una entrevista para la revista «Gente».

 

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